Lema del año
Salta Marista
Un nuevo año escolar se abre ante nosotros como un tiempo de gracia y posibilidad. Comenzamos este camino
con ilusión, pero también con la conciencia de que la vida, en su realidad concreta, nos sigue invitando a crecer,
a aprender y a responder con generosidad a los desafíos de nuestro tiempo.
Este año acogemos con alegría el lema provincial: ¡SALTA! Una palabra sencilla, pero profundamente
significativa. Una invitación clara, directa y exigente.
Saltar es moverse, no permanecer detenidos, atrevernos. Es dejar la comodidad para dar un paso más allá, allí
donde el bien, la verdad y el amor nos llaman. Pero no se trata de cualquier salto. El camino que queremos
recorrer juntos es el de la AUDACIA.
La audacia que proponemos no es impulsividad. Es la audacia del Evangelio: la de quienes confían en Dios,
escuchan con el corazón y se ponen en camino para servir. Es la audacia de un gesto concreto, una mano
tendida, una palabra oportuna, una presencia que acompaña y cuida.
San Marcelino Champagnat encarna esta audacia, pues él supo “saltar”: no se quedó indiferente ante las
necesidades de los niños y jóvenes de su tiempo, sino que, con confianza en Dios y amor a María, se lanzó a
construir algo nuevo. Su historia nos recuerda que los grandes cambios comienzan con pasos pequeños, pero
decididos. Hoy, nosotros somos llamados a continuar ese legado.
Un año para dar pasos con sentido
Este año queremos vivir la audacia encarnada en actitudes concretas que den vida a nuestra comunidad
educativa:
SALIR: atrevernos a dar el primer paso, abrirnos a nuevas posibilidades de crecimiento, salir de nosotros
mismos para encontrarnos con el otro.
ACOMPAÑAR: hacernos cercanos, disponibles, atentos, con respeto y empatía, especialmente con quienes
más lo necesitan.
TRANSFORMAR: creer que es posible construir algo mejor, con pequeños gestos cotidianos, con creatividad y
perseverancia; aportar a una comunidad más fraterna, justa y esperanzadora.
Un momento especial para nuestra comunidad
En este año escolar vivimos también un acontecimiento significativo: el proceso de reacreditación con la Middle
States Association, que culminará en el mes de octubre. Más que un requisito, lo acogemos como una
oportunidad providencial. Es una experiencia que nos invita a detenernos, escuchar, dialogar y proyectar el
futuro. Este proceso nos recuerda que educar no es repetir, sino crecer continuamente; que nuestra misión
exige calidad, compromiso y fidelidad; y que todos somos parte activa en la construcción del colegio que
soñamos.
Caminar juntos con corazón marista
Nuestra misión sigue siendo clara y vigente: formar buenos cristianos y virtuosos ciudadanos, educando desde
el Evangelio, con excelencia, valores e innovación, al estilo de María.
Que este año sea para todos una oportunidad para vivir con mayor profundidad lo que significa ser maristas
hoy: personas de fe, de fraternidad y de servicio.
Que Jesús, nuestra Buena Madre y San Marcelino Champagnat nos acompañen en este camino. Con audacia,
esperanza y espíritu de familia, comencemos juntos este nuevo curso diciendo: ¡Salta, Marista!